miércoles, 23 de junio de 2010

Jugar con fuego

Os regalo una de mis fotos favoritas. En la imagen, la espectacular Marlene Dietrich y John Wayne.


La llama se encendía una vez más, consumiendo la cerilla poco a poco. Ella también fue siempre puro fuego, pero nunca encontró a quien calentar. Es un juego de niños, y a ambos les gusta jugar. Son como las estrellas de la noche que se iluminan la una a la otra con una luz tenue, que a medida que se acercan se apaga y deja a ambos solos en la oscuridad. Y la cerilla sigue consumiéndose, y ellos siguen jugando. No es el juego del amor lo que les hace reírse, es el tacto y el aroma de lo prohibido, el juego de poder y la imagen de la noche eterna lo que provoca el sentimiento de vitalidad que envuelve sus cuerpos. El tacto se transforma en el único sentido válido, y al igual que la llama se fusiona con la cerilla hasta extinguirse, el fuego de ambos se une en la oscuridad, en el eterno juego prohibido, hasta que su llama se consuma con la noche.

lunes, 21 de junio de 2010

Bloody milk

En mi casa, la única persona que bebe leche es mi abuela. Para desayunar y para cenar. La verdad es que prácticamente es lo único que come.

La nueva leche que bebe tiene en la portada una especie de eritrocitos. He llegado a la conclusión de que mi abuela, a sus casi noventa años, ha dejado de sintetizar sangre, y ha tenido que empezar a consumirla. Asi es que su nueva forma de burlar a la muerte comienza con ingerir esta sangre sintética (o no sintética). Aquí está el cartón en cuestión:


Por ahora no estoy demasiado intranquilo, hay cartones en el garage para toda la semana. El problema aparecerá cuando no controlemos el ritmo de reposición, y aparezca en mi abuela un síndrome de abstienencia vampírico. Bueno, si eso ocurre yo estaré en Barcelona.