La nueva leche que bebe tiene en la portada una especie de eritrocitos. He llegado a la conclusión de que mi abuela, a sus casi noventa años, ha dejado de sintetizar sangre, y ha tenido que empezar a consumirla. Asi es que su nueva forma de burlar a la muerte comienza con ingerir esta sangre sintética (o no sintética). Aquí está el cartón en cuestión:

Por ahora no estoy demasiado intranquilo, hay cartones en el garage para toda la semana. El problema aparecerá cuando no controlemos el ritmo de reposición, y aparezca en mi abuela un síndrome de abstienencia vampírico. Bueno, si eso ocurre yo estaré en Barcelona.
"La abuela vampira" sería un buen relato.
ResponderEliminarSin ofender, pero tu abuela se parece a esas abuelitas entrañables de las pelis de miedo que al final se acaban subiendo por las paredes con ganas de chupar sangre o comer cerebros.
Mientras abras el brick y el líquido sea blanco, no hay problema.